18.11.13

Braulio Castillo, un héroe anónimo en Verón- Punta Cana

Nacido para salvar vidas

Escrito por SCARLET HERNÁNDEZ / SCARLET@editorabavaro.com

  Bávaro- Cualquiera pensaría que el oficial del día en una estación de bomberos, el que dirige al resto del equipo y toma las decisiones en los momentos más cruciales, es un hombre fornido, de edad media y vasta experiencia.

Ese no es el caso de Braulio Castillo, un joven flacucho y risueño que, con apenas dieciocho años cumplidos, habla de su gran vocación por el encomiable oficio de salvar vidas.

A los 14 años ya trabaja en una farmacia en su natal Higüey, y cuando por fin tenía un tiempo de descanso, los domingos en las tardes salía corriendo, lleno de entusiasmo a colocarse su uniforme de bombero en la estación de ese municipio, “es que era el único tiempo que tenía libre, y yo lo que quería era ser bombero” enfatiza.

Braulio Castillo
A los 10 años ya había ingresado a la Cruz Roja Dominicana, de donde dice afirma salió decepcionado a los 14, por que su edad no le permitía salir en ambulancias, como el resto de sus compañeros.

Tuvo su primera gran experiencia como bombero a los 15 años, mientras trabajaba en la farmacia, se enteró de un trágico accidente en la represa de La Romana, donde decenas de personas perdieron la vida tras la colisión de dos autobuses. Fue uno de los primeros en llegar, y aún no borra de su mente aquella imagen espantosa de cuerpos desmembrados por doquier, entre ellos niños y mujeres embarazadas, “habían traumas que jamás había visto”, señaló.

¿No te descompones en un momento como ese?, pregunté -- uno se prepara para eso-- respondió, explicando que lo más difícil es querer salvarle la vida una persona, tener la preparación para hacerlo y no poder, por que ya no hay tiempo, recordando el accidente ocurrido el pasado lunes 21 de octubre en Verón, donde dos mujeres perdieron la vida calcinadas.

Él también fue uno de los primeros en llegar a la escena. La adrenalina del momento no le permitió enterarse sino hasta tres días más tarde, de que Evelyn de la Cruz, una de las víctimas, era su amiga, “mi lema es que en esto uno no puede tener diferencias con las personas, yo hice todo lo posible para salvar esa vida”, narraba compungido.

Braulio pasa los días y las noches en el Centro de Emergencia de Verón- Punta Cana, duerme en un colchón asignado por el coronel Miguel Ángel Álvarez, con lo indispensable para vivir y un sueldo que no alcanza el salario mínimo, pero aún así invierte gran parte de esos ingresos en cursos y talleres para su formación.

Su familia le ofrece un techo digno en Higüey, pero él está convencido de que su misión de vida está aquí en el polo turístico. La repuesta a quienes intentan persuadirlo para que abandone el oficio, por los peligros que implica, es única y contundente, no, afirmando que nació para eso y que no hay nadie que le haga cambiar de opinión, y que aún si no le pagasen lo seguiría haciendo.

Está terminando la escuela y le pide a Dios que le da la sabiduría y la fortaleza para continuar y algún día graduarse de médico. Mientras tanto, asegura que no se acompleja que le digan bombero, “nosotros ahora tenemos otra preparación, no es sólo apagar fuegos como dice la gente, nosotros salvamos vidas”.

Al finalizar la entrevista se despide con la expresión de satisfacción y plenitud típica de aquellos que alcanzan y viven su sueño.
BavaroNews

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