La intermediación en la venta de productos alimenticios, principalmente de origen agropecuario, se ha convertido en un enemigo difícil de vencer por los consumidores.En ese cruce de un comprador a otro los rubros incrementan su precio hasta en un 650%.
Es una situación que siempre va en perjuicio del adquiriente final.
Se trata de un fenómeno complejo que en definitiva evita a mucha gente beneficiarse con productos baratos, porque a pesar de que los productores del campo los venden a módicos precios, son otros quienes se llevan la mayor tajada.
Al parecer, el sitio donde se oferta el producto (supermercado, colmado, mercado público, incluso el sector), también es un elemento determinante para encarecer o no lo que se vende.
Pedro Gil es un productor de plátano del distrito municipal Angelina, en la provincia Sánchez Ramírez. A pesar de sus grandes sacrificios para cultivar la musácea, tiene que vender el millar a RD$1,600, “porque nadie paga más de ahí”. Sin embargo, esa misma cantidad de plátano cuesta luego en una guagüita vendedora RD$3,500, para una diferencia absoluta de RD$1,900 a favor de quien regentea ese negocio (un 118%).
Cuando ocurre así, la unidad sale a RD$3.50. Pero si Pedro Gil visitara uno de los colmados del sector San Gerónimo, de la capital, se daría cuenta que el mismo plátano vendido por él en el conuco a RD$1.60, en ese establecimiento ahora cuesta RD$12, para un incremento de 650% (RD$10.40). Posiblemente el vívere ya recorrió un gran trayecto entre un negociante y otro antes de llegar a ese punto de expendio.
El comportamiento no es exclusivo para los frutos agrícolas, lo mismo se da en el caso del pollo, el pan y otros alimentos de la canasta.
Pocos consumidores logran explicarse (a lo mejor por no conocer la cadena de distribución que se sigue o la forma antojadiza de muchos comercios para fijar precios) por qué una libra de papa cuesta 10 pesos en el mercado de Herrera y 20 ó 25 en un colmado de Las Praderas.
Ayer, la libra de yuca en el Colmado Pequeño Gigante de Las Malvinas, Herrera, costaba 15 pesos, mientras en un colmado de Los Prados las mismas 16 onzas costaban 30 pesos, o sea, el doble.
Otro fenómeno curioso es que en sectores de escasos recursos los vendedores ambulantes ofertan un aguacate entre 15 y 20 pesos. Si se busca el mismo producto en Naco, el vendedor le pedirá al cliente entre 25 y 30 pesos.
Los argumentos de los ofertantes para quedar bien con los clientes son directamente proporcionales a la diversidad de costos que tiene un mismo producto.
Es un récord
Salvador Jiménez, secretario de Agricultura, dijo ayer que en el primer semestre de 2009 RD tuvo una producción récord de más de 10.07 millones de quintales de los principales renglones de la canasta del agro.
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